SE CUMPLEN CIEN AÑOS DE LA CREACIÓN DE LOS DOS PRIMEROS PARQUES NACIONALES ESPAÑOLES: PICOS DE EUROPA Y ORDESA, MONTE PERDIDO.

El 22 de julio de 1918 una extensa zona de montañas de Picos de Europa, situada entre Cantabria, Asturias y León, recibía la consideración institucional de protección bajo la denominación de Parque Natural. El 16 de agosto del mismo año, El Valle de Ordesa, junto a los valles de Pineta y Añisclo, al igual que Picos de Europa, se beneficiaba de un marco legal que garantizaba su conservación bajo la figura jurídica de Parque Natural. Dos destacados sectores de la alta montaña española se convertían en un temprano referente social de la protección de la naturaleza, con el compromiso por la defensa de la integridad y la belleza de los paisajes, garantizando por ley el mantenimiento de su inmensa riqueza medioambiental, de sus valiosos ecosistemas, refugio de la fauna salvaje en vías de extinción e impidiendo, por ordenamiento estatal, que el atropello del desarrollismo industrial y las viciadas prácticas de explotación de los recursos naturales, los deteriora o destruyera. Los parques introducían y fomentaban una visión social de respeto de la naturaleza, la valoración de sus enseñanzas, con la obligación de mantener su pureza y sostenibilidad como un bien patrimonial, legado para las futuras generaciones. Con la primera ley de Parques Naturales, España fue uno de los países pioneros de Europa en la defensa del medio ambiente.

LOS PICOS DE EUROPA

Dice la tradición que el nombre le viene dado al macizo por ser sus montañas lo primero que divisaban los marinos cuando navegaban hacia las costas españolas y descubrían, todavía en la lejanía, las crestas de las cimas sobre el horizonte azul que anunciaban tierra firme. Salvajes montañas calizas surcadas de profundas canales y fracturadas por un complejo entramado de fallas que despejan cordales y cresterías, soberbios acantilados y talladas cumbres: un paraíso de la escalada, privilegio de los caminos verticales en el laberinto rocoso de las paredes, en el marco de sobrecogedores paisajes abiertos sobre el imponente caparazón calizo del sistema, de grises y blancas tonalidades destacadas sobre el verde de los prados.

El Naranjo de Bulnes, El “Picu”.- Por excelencia, la majestad de esta colosal montaña, la convierte en una de las más bellas de Europa. Solamente accesible mediante la escalada, su fascinante y elegante silueta es un símbolo e icono del alpinismo español. El 15 de agosto de 1904, Don Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa de Asturias y el montañés Gregorio Martínez, más conocido por el apodo de su pueblo natal, El Cainejo, coronaban la cumbre virgen del Naranjo, considerada hasta el momento como inaccesible. Con esta memorable y audaz escalada, de extrema dificultad para la época y donde tantos escaladores de élite internacional habían retrocedido, España se incorporaba con todos los honores al montañismo europeo, a la emotiva entrega personal de ascender a las cumbres veneradas, al alpinismo como titulación de una forma de vida y sentimiento de cara al hechizo de las montañas.

Don Pedro Pidal participó de manera decisiva en la creación de los dos parques que nos ocupan, así como en la elaboración del decreto de Parques Naturales, intervención avalada por su reconocido prestigio como ilustrado, humanista y diputado a Cortes por Asturias en varias legislaturas. Al evocar su figura, humana e intelectual, nada mejor que traer sus versos a estas reflexiones, reflejo de su apasionada mirada a sus amadas montañas: Debajo de estos húmedos helechos / Que reciben el agua de los Picos / Y arrimado a esa roca enmohecida / por los inviernos fríos / dejaré que mis huesos se deshagan / a través de los siglos.

Unido a la figura de Don Pedro y a su idealizada visión de los Picos de Europa, la audacia y vigor del Cainejo, hizo posible la mítica escalada. Dos hombres, profundamente diferenciados por sus orígenes sociales y estrechamente vinculados a sus montañas, protagonizaron con la fusión de sus valores personales, sentimientos, fuerza y voluntad, un emotivo episodio de la conquista de las cumbres.

ORDESA Y MONTE PERDIDO

El Valle de Ordesa es, sin duda, uno de los parajes más bellos de Europa. El profundo surco erosivo del valle y las cumbres que coronan su alta cabecera, con la segunda montaña por su altitud en la cadena pirenaica, el Monte Perdido (3.355 m.), conforman uno de los conjuntos montañosos más hermosos del Pirineo. Soberbios paisajes esculpidos por la potente masa glaciar que ha dejado su huella en espectaculares cañones, en los quebrados roquedales, en los largos murallones flanqueando escarpadas pendientes y en las redondeadas cimas señeras de las Tres Sorores, en un escenario sin fin de sorprendentes y cautivadores paisajes.

Macizo calcáreo en su totalidad, Monte Perdido es la cumbre más elevada de Europa dentro de esta característica litológica. Un potente armazón de roca, cuarteado y cincelado por las fuerzas de la naturaleza, se prodiga en múltiples paisajes de prodigiosa arquitectura. Los acusados desniveles de base, desde el pie en los valles a las elevadas cotas por encima del los 3000 metros de las cimas, dominio de las nieves perpetuas que singularizan y transforman la morfología del territorio, generan un rosario de excepcional biodiversidad en la alternancia escalonada de pisos vegetales e influencias climáticas, configurando un santuario botánico y forestal, el más importante del Pirineo, donde campa con libertad la vida salvaje de una variada fauna.

Andar entre el rumor de los arroyos, el fulgor de las cascadas, por bosques y prados o afrontar la dureza de las ascensiones y escaladas de alta montaña de esta geografía indómita, es una inolvidable experiencia de encuentro con la naturaleza, de vivir e intimar con sus mágicas manifestaciones y enseñanzas.

Rafael Cebrián Gimeno

CREBALÒS/QUEBRANTAHUESOS, VUELVE A LA TINENÇA

El 30 de mayo de 2018, La Consellería de Medi Ambient llevó a la Tinença de Benifassà dos polluelos de quebrantahuesos, cobijándolos en dos nidos previamente dispuestos y preparados para la alimentación artificial de las crías, en una primera fase de recuperación de esta mítica ave que se completará en otoño con la suelta de una pareja adulta, a fin de dotar el nuevo hábitat de la diversidad genética y cerrar el ciclo de reinserción. Aves aclimatadas en cautiverio en los Alpes que llegan a la Tinença siguiendo un programa europeo de recuperación de esta singular especie de la avifauna de las montañas.

Este proyecto de la Consellería culmina tras dos años de trabajo y gestiones dirigidas a llevar el quebrantahuesos a estas montañas: no es la introducción de una especie exótica, si no la recuperación de un valioso representante de la fauna autóctona. El quebrantahuesos tiene su propia denominación en valenciano, quebralòs, y topónimos vivos, como el del Tossal del Quebralòs en la Tinença, testimonios de que su presencia era habitual en la abrupta orografía comarcal, donde vivió hasta su extinción en la segunda mitad del siglo XIX. En el habla coloquial de las gentes de la Tinença, quebralòs se aplica a personas con determinados rasgos de carácter, adjetivación viva cuyo origen semántico se ha desvanecido de la memoria colectiva. Muchos enclaves de la montaña media española albergaron de forma natural al quebrantahuesos, quedando refugiado en el Pirineo Aragonés donde se ha mantenido hasta nuestros días, realidad que rompe con la generalizada creencia de que su hábitat natural pertenecía exclusivamente al escarpado marco orográfico de la alta montaña. Picos de Europa, Pirineos, y los Alpes, si que son en la actualidad la reserva de esta mítica ave y enclaves de proyección para su recuperación y integración con la fauna europea

El quebrantahuesos/crebalòs.- El nombre le viene dado por remontar a grandes alturas huesos que deja caer sobre los roquedales para que, una vez fragmentados, los pueda ingerir, ya que se alimenta casi exclusivamente de esta manera. Ave de gran envergadura, forma parte de la familia de los buitres como el último eslabón de las aves carroñeras, por su dependencia en su nutrición de los huesos que ingiere, cuando éstos quedan limpios de sus partes blandas. Esta singularidad alimenticia ha dejado la especia al borde de su total extinción, proceso sobrevenido paralelo a la despoblación de fauna salvaje en la Europa montañosa. Pero en la Tinença, en la actualidad su supervivencia está asegurada, dado el elevado número existente de animales en estado libre, de los cuales depende su alimentación.

El quebralòs volverá a surcar la pureza del cielo en la Tinença, su elegante vuelo en círculos ganando altura sobre el roquedo en las quebradas y los desfiladeros, será un bello espectáculo más de la fascinación de naturaleza indómita. Restituirlo a la solemne quietud de los montes y a la integridad de los paisajes, cumple un deseable compromiso de crear futuro, intentando recuperar en sus orígenes naturales los grandes espacios, más allá de su conservación como objetivo. Un componente enriquecedor que aporta recursos a una hermosa comarca, valorando la plenitud de sus paisajes y una iniciativa que ha sido bien acogida por las poblaciones que, en el pasado abril, dio plenamente su respaldo al plan, en el acto de su presentación por la Consellería de Medio Ambiente en Rosell (El Baix Maestrat).

Rafael Cebrián Gimeno

EL RINCÓN DE ADEMUZ

En el año 1210, una expedición militar comandada por Pedro II de Aragón, auxiliada por los caballeros del Temple, se adentraba en tierras musulmanas y conquistaba, tras un largo asedio, los castillos de Ademuz y Castielfabib, fortificaciones que defendían las poblaciones y el territorio que, a grandes rasgos, configuran la actual comarca. Esta temprana conquista en las tierras que posteriormente pertenecerían el Reino de Valencia, se anticipaba a la toma de Ares y Morella en 1232, operaciones militares que preludiaron la invasión militar de la Corona de Aragón de la Valencia musulmana. Con la posesión de estos estratégicos castillos por parte de las armas aragonesas, se perfilaba en su impredecible destino, la creación y la suerte del Rincón de Ademuz.

Años más tarde, tan importantes fortalezas volvieron al dominio musulmán, hasta que Jaime I, primogénito del rey Pedro, tomaba definitivamente estos apartados baluartes. Una vez afianzado su dominio sobre el amplio y extremo territorio, el monarca le concedió una nueva dimensión político-administrativa como Villas de Realengo, patrimonio real bajo la Jurisdicción del Reino de Valencia, con representación en las Cortes. Jaime I valoraba la estrategia de estas lejanas y accidentadas tierras de frontera al reservarlas para sí, como enclave fortificado entre los reinos de Castilla y Aragón, y sus disputadas fronteras por aquel entonces todavía por definir. Entregó la plaza lindante de Arcos de las Salinas a Teruel, dejando el enclave en el recién creado Reino de Valencia, pero como una isla territorial separada de su geografía natural: Había nacido a la historia el Rincón de Ademuz, nombre y delimitación de un espacio humanizado que llegan hasta nuestros días, inalterable al paso de los siglos.

Los castillos de Castielfabib y Ademuz custodiaban tierra adentro entre reinos la ruta histórica de Valencia a Aragón, ruta que seguía el curso del Turia desde la capital, camino y vía fluvial abiertos en la dureza del medio físico y de vital importancia para la comunicación con Daroca y Zaragoza. Razones estratégicas igualmente válidas para los cristianos y que, supuestamente, influyeron en la voluntad de Jaime I en incorporar al reino esta atípica región, consciente de que su poder defensivo y disuasorio en tan distantes territorios, era de suma importancia entre reinos limítrofes, potenciales enemigos.

Posteriormente hubo intentos de la adscripción por uno y otro de los estados vecinos, intentos de asimilación argumentados en ambas partes por la legitimidad que les confería la coherencia de identidad y proximidad geográfica, a pesar de que los históricos tratados suscritos por Castilla y Aragón previos a la conquista de las taifas mediterráneas, adjudicaban estos lugares a Valencia. Fue en dos ocasiones anexionada a Teruel, pero siempre, retornando a sus orígenes, triunfó en el Rincón su firme voluntad de permanencia a Valencia. Durante la ocupación napoleónica, la organización de las tierras valencianas en departamentos -prefecturas según el modelo francés-, anexaba el Rincón a la Prefectura del Alto Guadalaviar en Teruel, efímera división político-territorial de inmediato revocada tras la derrota militar francesa y la restauración borbónica al regreso a España de Fernando VII, retirando la fragmentación de los departamentos y restituyendo nuevamente el Rincón a Valencia. En 1851, la nueva restructuración provincial de España, además de incorporar el Altiplano de Requena-Utiel a Valencia, sancionaba la condición del enclave en sus seculares características territoriales y políticas.

Los habitantes del Rincón, pese a estos interesados vaivenes de estados disputándose su posesión, la distancia al Cap i Casal y el obstáculo físico del relieve de montañas y desfiladero del río que de forma tan notoria han dificultado su relación con la capital, han sostenido la fidelidad a sus orígenes fundacionales, reivindicando su valencianía que la historia les había otorgado expresado por el sentimiento popular y mantenido por la cultura oral: no somos aragoneses/ ni tampoco castellanos;/ estamos entre mojones,/ pero somos valencianos

Una comarca lejana de difícil geografía. – El Rincón de Ademuz es nuestra más extrema comarca y la más alejada del Mediterráneo. Abrazada por Castilla y Aragón, vecinos que se disputaron como propia su pertenencia, es, con propiedad, una isla territorial secularmente aislada por la dureza del medio físico, inscrita su demarcación fuera de la geografía natural de Valencia. Por las características del relieve, el Rincón está bien configurado como comarca, vertebrada por la fosa tectónica que desde Teruel recorre el Turia de norte a sur, eje fluvial enmarcado por las montañas, las estribaciones de los Montes Universales en la sierra del Salterón (1.444 metros) al Oeste y la sierra de Javalambre al Este (1.839 metros), barreras de los montes enlazados que flanquean el valle y que precisan las fronteras histórico-administrativas que la historia ha consagrado como el Rincón de Ademuz: la Geografía e Historia asociadas en el devenir de un pueblo.

El Turia, aquí popularmente conocido como el Río Blanco, directa traducción del topónimo árabe Guadalaviar, penetra en la comarca y se abre en un valle que en su sector meridional, al salir de la comarca, se estrecha y se ciñe a un profundo desfiladero en la franja territorial compartida en el encuentro de Cuenca y Teruel, que a modo de tierra de nadie, deja al Rincón fuera del límite provincial de Valencia. Encajado el Turia aguas abajo, sin vegas, sin tierras ribereñas de fácil agricultura en el laberinto de una dura orografía, no han sido fáciles las comunicaciones con el Antiguo Reino y su capital. Siguiendo el río desde Valencia, por plataformas y terrazas elevadas donde se han situado las poblaciones por encima de un cauce de congostos sin orillas, trascurre el histórico camino de Aragón, desde Lliria por Chelva, que fue de vital importancia para los musulmanes. Otra ruta era por el Valle del Palancia, Sagunto hasta Teruel y, desde allí, acceder a la comarca. En la actualidad, la cómoda carretera por Requena-Utiel, mejorada y felizmente resuelta con tramos de nueva realización, ha terminado con el secular aislamiento, venciendo la “lejanía” a Valencia: El Rincón, por fin, “existe”.

Como consecuencia del alineamiento del valle NO-SE, los ríos y barrancos que desaguan en el Turia lo hacen perpendicular a su cauce, escavando profundos valles, con dos corrientes principales, los ríos Bohilgues o Vallanca y Ebrón, dos importantes caudales que proporcionan la riqueza agrícola del regadío en sus cortas cuencas, fértiles vallecillos, amables paisajes que alegran con sus cristalinas aguas el recogido encanto de verdor entre adustas y secas montañas. El Guadalaviar de los árabes, nuestro Turia, prodigio de risueñas huertas y naranjos de la vega valenciana, es deudor en gran manera del regalo de la pureza de estas lejanas aguas. El Turia lo es todo en el Rincón, dibujando con su cadencioso fluir coloristas y vitales paisajes humanos, acogiendo en sus riberas pintorescas poblaciones unidas a la riqueza natural de los fondos fluviales, el regadío y la fertilidad de sus tierras, vegas donde florecen los frutales. Pese a todo, se trata de una parte del aprovechamiento del bajo porcentaje de tierras de cultivo agrícola, donde predomina el secano.

Clima extremo y variada vegetación.- El Rincón de Ademuz es la comarca más alejada del Mediterráneo, privada de la húmeda y cálida brisa marina por la cerrada sierra de Javalambre. Distante del atempero del mar, el clima, de características plenamente continentales, acentúa sus temperaturas extremas con rigurosos inviernos en marcado contraste con los secos y calurosos veranos. Las lluvias no son abundantes, no sobrepasan una media comunitaria. Este adverso comportamiento climático determina una valiosa respuesta de adaptación vegetal, diversificada por el abrupto relieve, los acusados desniveles internos y la consiguiente gradación de temperatura, orientación de vertientes, exposición solar y humedad, que en suma conforman un verdadero santuario botánico. Distintos pisos y ecosistemas distribuidos desde el fondo recogido de los valles, la vegetación de ribera, los cultivos y las áreas antropizadas, hasta las venteadas y frías cimas del desolado Javalambre: las condiciones medioambientales por excelencia de la montaña mediterránea continental que se muestra aquí con toda su severa belleza. La expresión de la naturaleza vegetal siempre es más expresiva y admirable ante un medio desfavorable, condicionada en las alturas por la severidad climática, responde adaptándose tenazmente con la selección de especies resistentes y endemismos, configurando paisajes botánicos de gran belleza.

En los venteados altozanos se tiende el tapiz de manchones, rodales que los botánicos describen con la metáfora de la “piel de pantera”, rala vegetación rastrera, donde se cobijan admirables endemismos. Y, en cuanto al arbolado, el bosque mediterráneo muestra en la pureza del paisaje sus más representativos distintivos, encinas, pinos silvestres y la poderosa sabina, uno de los árboles más duros de la foresta, de difícil y lento crecimiento, resistente a las bajas temperaturas invernales y extremas de los secos veranos, desarrollándose en medios de escasas lluvias. La sabina, testimonio de la extinguida foresta siberiana, es en la actualidad un árbol protegido: Javalambre conserva ejemplares milenarios, con un paraje excepcional en las laderas del Alto de las Barracas que agrupa exóticas sabinas blancas. Abiertos y espléndidos paisajes enriquecedores de la variedad de nuestras tierras.

Montañas que miran sobre un territorio de escasa presencia humana, una invitación a recorrer y contemplar los grandes espacios, horizontes alejados de la suavidad marítima para introducirnos plenamente en la pureza de la montaña mediterránea continental, la otra Valencia del frío, del hielo y los vientos cortantes en el cristal de los inviernos. La nieve no es aquí un visitante ocasional, ni su serena blancura es la imagen lejana de otras montañas. En las laderas del anchuroso Javalambre que dan vertiente al Valle, se eleva el Alto de las Barracas, una montaña compartida con Teruel y que, con sus 1839 metros de altitud es el techo indiscutible de la orografía comunitaria. Más conocida como el Calderón, un error geográfico generalizado que con frecuencia ha suplantado al topónimo real, no tiene la fuerza en su relieve del imponente Penyagolosa, cumbre a la que sobrepasa 24 metros tan sólo, destacada en el paisaje con la soberbia de su abrupta silueta, símbolo por excelencia de la orografía de un país.

El Rincón y la pureza de sus paisajes. – El relieve originado por la Geología, las peculiaridades y comportamiento del clima, artífice del manto que reviste su quebrada superficie, y el hombre, ocupando las tierras y en su histórica acción sobre el medio en la utilización de los recursos naturales, nos da el marco que define en sus perspectivas un territorio, donde no es válido hablar de un paisaje representativo, sino de una afortunada conjunción de paisajes. Arcillas rojizas, blancas calizas, conglomerados y areniscas, dotan de formas y colorido la arquitectura de piedra en los montes. El surco de los valles, esculpidos por las aguas, verdor entre los pardos altozanos, dan cálidas cadencias a una comarca singular.

La proximidad de las gentes del Rincón y parentesco con los pueblos limítrofes, ha influido en su marginada cultura más que la difusa relación con el lejano Cap i Casal que, forjando su personalidad y su propia singularidad, no obstante unida a Valencia y a una valencianía nada fácil de mantener. La variedad de contrastes y las gentes que lo pueblan, unidas al mundo que les rodea y a las tradiciones en la pluralidad de sus paisajes, enriquecen a nuestra Comunidad: conocer el Rincón, es, siempre, una bella experiencia fuente de reflexión sobre nuestros orígenes, pasado y un ejercicio para amarlo y admirarlo.

Texto y fotos: Rafael Cebrián

EL “RINCON” SIGUE SIENDO VALENCIANO

Está fuera y a pocos kilómetros de los límites de la provincia y la región valenciana; pero el histórico Rincón de Ademuz” es y seguirá siendo parte de esta tradicional zona y, desde que el Rey don Jaime lo adscribió al entonces Reino de Valencia, a pesar de los intentos por adscribirlo a las provincias colindantes Cuenca y Teruel- sigue siendo una parte de la región mediterránea y no la separarán, lo mismo que el Condado de Treviño, incrustado en la provincia de Alava continúa perteneciendo a Burgos, y Llivia con tradicional e inolvidable farmacia centenaria- está rodeada de territorio francés, pero sigue siendo parte de Cataluña.

Pero lo nuestro, de los valencianos, sigue siendo el “Rincón de Ademuz”, con su capital del mismo nombre, que ofrece para justificar su ancestral tradición- la iglesia de San Pedro y San Pablo la mayor de la comarca-, la muralla, los accesos centenarios, otras iglesias y ermitas dedicadas a San Joaquín, a Santa Bárbara o la Virgen de la Huerta y muchos recuerdos acuáticos no olvidemos su proximidad del Turia- como son la Fuente de Juan Manzano, la Fuente Vieja, el río Bohilgues o el Molino de la Vila.

En el mismo “Rincón”, es necesario visitar Castellfabib, con su castillo, su campanario allí acuden a voltear los jóvenes cogidos a la campana-., las tores del Hospital y la Torreta, la Torre Almenada, la de Torrejón y la antigua fortaleza, hoy iglesia de Nuestra Señora de los Angeles.

Pese a las presiones que, a lo largo de los siglos, hubo para anexionar el “Rincón” a provincias contiguas, es un patrimonio valenciano, que no debemos ignorar y que, desde estas páginas, invitamos a que todos conozcamos una riqueza que nos pertenece o, mejor dicho, nos acompaña-desde el anterior milenio. El “Rincón de Ademuz” es Valencia. Y los valencianos estamos obligados a visitarlo.

AYER Y HOY DE VALENCIA Por Rafael Brines Lorente

Foto Studio Sanchis 1.901

AYER Y HOY DE VALENCIA Por Rafael Brines Lorente

FALLA CONVENTO JERUSALÉN DE VALENCIA, 125 ANIVERSARIO Y PRIMER PREMIO DE LA SECCIÓN ESPECIAL

 

La comisión Convento Jerusalén-Matemático Marzal de Valencia ha conmemorado a lo grande el 125 aniversario de su primera falla (Enrique Soler Godes en 1849-1977 Las Fallas de Valencia) consiguiendo el máximo premio de la sección especial.

Con el lema Per naturalea”, la falla era un imponente y colorista bosque con dos caras: la alegre con las fantasías de una familia a lo largo de su vida simbolizando la variada naturaleza, y la triste por quienes la deterioran. Alegoría sobre el respeto al medio ambiente y vivir acorde con él, que estaba presidida por el Rey de la Naturaleza. En contraste, y también per naturalea, en las escenas de las bases la sátira y crítica social y política local, nacional e internacional. Gran monumento con 40 figuras del artista Pere Baenas García magníficamente ayudado por el talento modelador de Daniel Gómez.

Larga historia fallera de una comisión plantando desde 1957, ininterrumpidamente, en sección especial, en la que han conseguido 15 primeros premios, 16 segundos y 18 terceros. Con fallas tan famosas como la de 1958, construida por el artista Regino Más, y su comienzo en primeros premios en la sección especial. Y con recuerdo para la posteridad en el Museo Fallero, ya que uno de sus ninots fue el indultado de la cremá.

Historia de premios importantes que se remonta a más de cien años atrás, ya que en 1913 con la falla realizada por el artista Carles Cortina, un grande de la época, obtuvieron el primer premio de las plantadas en Valencia.

Siempre con buenas infantiles, poco ha faltado para que este año hicieran doblete con la grande, ya que la obra de José Gallego ha sido galardonada con el segundo premio de la sección especial.

Una comisión presidida por Santiago Ballester Casabuena cuya Fallera Mayor es Susa García Pérez, y Hortensia Ferrer Roig y Álvaro Lacruz Ots, Fallera Mayor y Presidente, respectivamente, de la Comisión Infantil.

Ciento veinticinco años de su primera falla, pero tendrán que esperar hasta el año 2022 para conmemorar el siglo y cuarto de fallas plantadas, ya que no hubo en Valencia en 1896 por problemas políticos y entre 1937 y 1939 por situación bélica.

Comisión que entre los años 1955 y 1971 tuvo en el Parador So Nelo, donde actuaron importantes artistas, un importante lugar de encuentro con dos fines : beneficio para la falla y atraer a un sector de la clase medio-alta que tradicionalmente se había mantenido al margen de la fiesta.

Con una placa de piedra en la esquina de las calles Convento Jerusalén y Matemático Marzal recuerdan desde el año fallero 1968/1969 al gran artista Regino Más.

Esteban Gonzalo Rogel

Foto de 1958 de Guia BDF fallas y las restantes de Esteban Gonzalo.

LA FALLA NAVE-BONAIRE HA CONMEMORADO EL 125 ANIVERSARIO DE SU CREACIÓN CON OFRENDA FLORAL Y MÚSICA.

 

La comisión fallera Alfonso el Magnánimo-Nave-Bonaire del barrio La Xerea del centro histórico de Valencia, ha celebrado el 125 aniversario de su creación con una ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados el 18 de noviembre de 2017, concierto de la Unión Musical Centro Histórico de Valencia el 17 de febrero pasado en la iglesia de Santo Tomás, con entrada libre y gratuita, y a las 12 horas del 18 de marzo la interpretación del Himno Regional por las bandas de música de las comisiones del sector La Seu-La Xerea-El Mercat a los pies del monumento al Rey Jaime I en el Parterre.

Atractivo inesperado para los turistas y sorpresa para los residentes al encontrarse con una miniofrenda anticipada y un adelanto del acto institucional del 9 de octubre. Como también fue muy llamativo para nuestros visitantes la plantá de la falla al “tombe” el día 15 de marzo a las 5 de la tarde.

Coordinó las bandas de música el famoso director Vicente Gabarda y participó como trompeta solista Javier Barberá, quien también lo es de la Orquesta de Valencia.

Actividades efectuadas además de las presentaciones de las falleras mayor e infantil, actos culturales, la lectura del llibret y la visita a los talleres de los artistas falleros, Agustín Torralba para la falla grande que está censada en la sección 6ª A y Joserra Lisarde para la infantil en la sección novena.

Con el lema “Aniversari el Magnànim” la falla de los mayores recordaba efemérides de la comisión en su larga historia, mientras que en la infantil, “Com indis i vaquers”, se recordaba a uno de los principales juegos infantiles de los años cincuenta del pasado siglo que estaba influido por la enorme cantidad de películas sobre el oeste norteamericano que pasaron por las pantallas de los cines españoles. También indirectamente las disputas infantiles.

Comisión presidida por Gregorio Zapata Rodríguez, cuya Fallera Mayor es Marta Cortés Espasa, y Aurora Espasa Rodríguez y Javier Segovia Barques, Fallera Mayor y Presidente, respectivamente, de la comisión infantil.

Esteban Gonzalo Rogel

IGNORADA PICAETA FEST

La segunda edición del concurso de tapas Picaeta Fest, promovido por la Agrupación Fallas Centro, terminó el domingo día 18 de este mes con la entrega de los premios a las mejores creaciones en el Casal de la Falla Pintor Segrelles.

La comisión Obispo Amigó-Cuenca, con su muy elaborada tapa “Soy un gnomo”, definida como un falso boletus de setas y trufa, fue la triunfadora en la votación popular y en la elección de las 14 falleras mayores de las comisiones participantes en el concurso, que han celebrado por turno rotativo y cada domingo, entre el 1 de octubre y el 4 de febrero, excepto en Navidad y Reyes.

La Tapa estrella es un falso boletus edulis, en representación del bosque encantado, utilizando patata torneada y confitada, rellena con duxell de trufa y una seta shiitake como sombrero. Está adornada con espuma de boletus, galletas de trufa simulando la tierra, krispies de frambuesa y espolvoreado de aceite de trufa.

El segundo premio popular fue para la Falla San Vicente-Marvá y el tercero para César Giorgeta-Roig de Corella, mientras que para los 14 presidentes la tapa más atrayente fue la presentada por la comisión de las calles Castellón-Segorbe.

Una actividad creada con el propósito de aumentar la colaboración y cohesión entre falleros, vecinos y visitantes, ya que el casal donde se celebra está abierto a conciudadanos y turistas que quieran probar las realizaciones de los manitas, ellas y ellos, de las comisiones falleras, y acompañarlas con quintos de cerveza por una pequeña aportación económica.

Estuve dos domingos en sendos casales, y el último en la entrega de premios, y quedé muy gratamente sorprendido por las creaciones de los aficionados con la ayuda de los entendidos que forman parte de las comisiones.

Concurso que además de aglutinador fallero debería ser considerado muy interesante por bares y restaurantes como acicate renovador, máxime si tenemos en cuenta que para el 27% de los turistas que nos visitan la gastronomía es un factor determinante.

Sin embargo, para entidades turísticas, de hostelería y de restauración, así como para medios de comunicación escritos, emisoras de radio y cadenas de televisión, el concurso de casi cinco meses de duración ha pasado sin pena ni gloria. La excepción han sido: Televancia 7 y los diarios digitales Top turismo.com, infoguiavalencia.com, hosteleríaenvalencia.com, valencia.carpediem.cd, y vivelasfallas,es, y el blog de AVPYETUR.

Como valencianos acostumbrados al frecuente meninfotisme, la Agrupación Fallas Centro al comprobar que el concurso funciona para la finalidad que lo crearon, han anunciado que el próximo mes de octubre comenzará la tercera edición.

Esteban Gonzalo Rogel

HORCHATERÍA EL COLLADO, MÁS DE 125 AÑOS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE VALENCIA.

Entre la calle Ercilla y la plaza del Doctor Collado, muy cerca de la Lonja, el Mercado Central y la iglesia de Los Santos Juanes, en el centro histórico de Valencia, está la Horchatería El Collado, que existía en 1892 y tanto los actuales propietarios como otras personas consultadas creen que es más antiguo el establecimiento.

Entre los últimos años veinte y mil novecientos cuarenta fue la Horchatería del Central, Casa Adrián (Alamar), quien el 5 de enero de ese año se la vendió a Martín Civera Ponz, que le cambió la razón social con la que han continuado hasta ahora. Fue el comienzo de una saga que a su fallecimiento en 1958 siguieron su esposa Josefa Martínez Lázaro como propietaria y su hijo José Civera Martínez como gerente, quien tras decenios en el negocio ha cedido la gestión a su hijo Jorge Civera Roselló.

Es cita de valencianos y de forasteros del resto de España y de otros países para tomar su exquisita horchata, con fartons, rosquilletas u otros acompañamientos, espeso y sabroso chocolate con buñuelos entre diciembre y junio, y helados artesanos con una atractiva variedad para elegir. Ubicado en zona turística muy transitada, me dice el gerente de El Collado que posiblemente son los únicos de la ciudad que continúan vendiendo agua de cebada.

Su pequeño local fue ampliado al doble en 1965 al anexionarse el que ocupaba una tienda de salazones para poder atender mejor a sus clientes. Precisamente a ellos la empresa familiar les agradece públicamente su confianza de siglo y cuarto, contando desde 1892, con un gran letrero colocado el año pasado en la fachada del edificio en cuyo bajo está la horchatería-heladería.

La Familia Civera procede de Alcublas, un municipio de La Serranía del que antes de existir fábricas de hielo en Valencia, traían, con carros y por la noche, el procedente de la transformación de la nieve acumulada durante el invierno. Creaba relaciones comerciales que las jóvenes alcublanas aprovechaban para buscar trabajo en la capital, principalmente en los establecimientos que compraban hielo.

Esteban Gonzalo Rogel

LA RONDA DE COCHES DE L’ANTIGOR, CASI MEDIO SIGLO PUBLICITANDO LAS FALLAS

En 1971 el Club Automóviles Antiguos Valencia creó la Ronda Fallera de Coches de l’Antigor para homenajear y difundir las fiestas josefinas en una época con sólo medios de comunicación escritos, emisoras de radio y televisión española. También, como es lógico, para disfrutar los participantes en la conducción de reliquias del motor.

Rally Fallero que comenzó con un día, llegaron hasta cuatro, disminuyeron por la crisis a dos y ahora son tres. Efectúan recorridos por municipios que plantan fallas, llegando hasta Benidorm y Denia, hay premios para la regularidad y desde 1985 el ganador recibe el galardón especial S.M. El Rey Juan Carlos I.

Participan normalmente cuarenta vehículos distribuidos en históricos los anteriores a 1945, y los clásicos y las motocicletas hasta 1970.

Este año, en su 48ª edición la Fallera Mayor de Valencia, Rocío Gil Uncio, acompañada por su Corte de Honor, dará la salida a las 12 horas del día 9 de marzo a los participantes en la Ronda de tres días que realizará recorridos por la zona sur de la provincia de Valencia, llegando hasta la alicantina Denia, y finalizando el día 11 en el Mareny de San Lorenzo de Cullera.

Hasta 1980 la Fallera Mayor y su Corte de Honor participaron como pasajeras especiales en la Ronda, ya que a partir del año siguiente sus obligaciones falleras les impidieron continuar como protagonistas viajeras.

Rafael Segura Tudela fue el primer presidente de la Ronda y Miguel Antequera Borreda su continuador desde 1989.

Esteban Gonzalo Rogel

FALLECIÓ ROC GREGORI, SOCIO DE HONOR DE LOS PERIODISTAS DE TURISMO

El pasado domingo falleció en Benidorm, su tierra natal, un hombre que fue necesario en vida para el fomento del turismo en la Comunidad Valenciana y pieza inolvidable para la marcha de la Asociación Valenciana de Periodistas y Escritores de Turismo, de cuya entidad era socio de honor.

Se ha marchado de este Mundo tras setenta y cinco años de una actividad imparable. Fue pieza fundamental en Benidorm, donde continuó la promoción mundial del turismo que ya había arrancado anteriormente otro promotor inolvidable, Pedro Zaragoza Orts. Y al arrancar la autonomía, hace ocho lustros, fue pieza inexcusable en la Consellería de Turismo, pues desempeñó una amplia labor como secretario autonómico en esta materia, y creador y promotor de muchas iniciativas, entre ellas, el esplendoroso CdT -Centro de Turismo-, donde se llevó a cabo la gran promoción turística de la región.

Para los periodistas y escritores de Turismo ha sido pieza fundamental, pues apoyó todas las iniciativas y era persona imprescindible en las ceremonias de entrega de los premios Cavanilles. Por ello, le consideramos acreedor y merecedor del nombramiento de socio de honor.

Valencia,13 de febrero de 2018

Texto: Rafael Brines                                                                                                                                                            Estudio Fotográfico Sanchis 1901