GACETA DEL TURISMO

GACETA DEL TURISMO 

Nos alegramos sobremanera del éxito de nuestro socio de AVPYETUR, el periodista RAFAEL MIÑANA SEVILLA, ya que GACETA DEL TURISMO, de la que es director, desde hace un año es la única publicación profesional online con frecuencia DIARIA y difusión a todos los agentes de viajes y profesionales del mundo del Turismo Español.

Ello, además de su publicación en papel que sigue manteniendo su periodicidad trimestral y difusión nacional.

Asimismo, editan una newsletter semanal, y publican diariamente 15 noticias y entrevistas exclusivas con grandes ejecutivos del sector turístico de toda España.

Editorial que ha llegado a un acuerdo con la Asociación Empresarial Valenciana de Agentes de viajes (AEVAV) para realizar una nueva publicación de esta entidad que estará integrada en su web y en el diario online www.gacetadelturismo.com con el fin de promover el turismo receptivo y emisor de la Comunidad Valenciana

 

LA III PICAETA FEST ENTREGA SUS PREMIOS DE TAPAS

En el casal de la Falla Gran Vía Ramón y Cajal-Pintor Benedito-Ermita, la de la Plaza España, sito en la calle Convento Jerusalén nº 51, se entregaron el pasado día 17 los premios correspondientes a la III edición de Picaeta Fest, concurso promovido por la Agrupación Fallas Centro, presidida por Miguel Ángel Calap, que comenzó en el mes de octubre del año pasado realizando el encuentro cada domingo en un casal.

El Premio por votación de Presidentes de las comisiones participantes lo ha conseguido la de Pelayo-Matemático Marzal con su tapa “Murillo”, el de Falleras Mayores la falla Bailén-Xàtiva, La Ferroviaria, con su tapa “Tentáculos”, y el premio popular de las personas asistentes a los casales a la tapa “Las arenas del Nilo” de la comisión Fernando el Católico-Ángel Guimerá, El Bunyol.

Murillo.– Pan crujiente con cebolla carameliza, carne mechada, guindilla, olivas, tomate y vinagre de Módena.

Tentáculos.– Crema de patata y puerro con pulpo y gelificaciones de aceite de pimentón picante

Las arenas del Nilo.- Arroz rojo con gambas.

La comisión Pelayo-Matemático Marzal ha sido galardonada con el premio al mejor cartel anunciador.

Picaeta Fest es una actividad patrocinada por Amstel, Vicente Vidal y otras entidades para promover la cooperación y creación entre los falleros y la participación de vecinos de las demarcaciones festivas y visitantes.

El año pasado dije que este concurso debería ser un acicate renovador para nuestra hostelería, máxime si tenemos en cuenta la creciente actividad turística de la ciudad de València y la enorme competencia entre las empresas de restauración. No sé si el comentario cayó en saco roto o algún empresario aprovechó las investigaciones falleras, ya que al ser demasiado meninfots, aplaudimos lo llegado de fuera y, con frecuencia, desaprovechamos lo de aquí.

Esteban Gonzalo Rogel.

PREMIO “CAVANILLES” AL PARADOR DEL SALER EN SU CINCUENTENARIO

La Asociación Valenciana de Periodistas y Escritores de Turismo (AVPEYTUR) hizo entrega de su premio anual “Cavanilles” al Parador Nacional de Turismo de El Saler, al cumplirse el medio siglo de su inauguración.

El acto se celebró en el propio Parador, en el parque natural de la Albufera, con asistencia de diversas representaciones del turismo nacional y español y de los medios de comunicación.

En el acto de entrega, del galardón, que consistió de una distinguida pieza cerámica, estuvieron diversos representantes del sector turismo y empresarial, como Oscar López Agueda, Consejero Delegado de Turismo de Paradores Nacionales; José Chisbert, Director General de Turismo de la Comunidad Valenciana, Francisco Contreras Alvarado, director del Parador de El Saler; José Segarra, exdirector del Parque Natural de la Albufera y otras representaciones.

Con la locución del socio de la Asociación Luis Agudo Crespo, leyó el acta del acuerdo por el que se concedía el premio el secretario de la Asociación, Esteban Gonzalo Roger, e hizo el ofrecimiento del galardón el presidente de AVPEYTUR, Juan Antonio Calabuig Ferre, quien destacó cómo el Parador del Saler, junto a otros dos existentes en la Comunidad Valenciana, han sido elementos destacados en la promoción del turismo en la comarca.

En las disertaciones, se destacó también el auge deportivo de estas instalaciones, especialmente en materia de golf.

Texto: Rafael Brines

Fotografías: Estudio Fotográfico Sanchis 1901

VILLENA.- FIESTAS DEL MEDIEVO Y ENOTUR 2019

Recientemente, Mercedes Menor, concejala de Turismo de Villena y presidenta de la Ruta del Vino de Alicante, presentó en Proava las Fiestas del Medievo y Enotur Villena 2019.

Fiestas, declaradas de Interés Turístico por la Generalidad Valenciana, que se celebran en honor a San José desde hace 18 años, y éste los días 8, 9 y 10 de marzo próximo, para introducir a los visitantes en un encuentro constante con músicos, malabaristas, tragafuegos, vistosas representaciones de teatro callejero con los Reyes Católicos o el Cid como protagonistas, y otras actividades.

Especificó que las Fiestas del Medievo es un magnífico complemento turístico que cuajó desde que lo añadieron a las fiestas en honor a San José, que las están realizando, por lo menos, desde el año 1622, para rememorar la visita a la ciudad de los Reyes Católicos en 1488.

Fiestas en las que quienes lo deseen pueden celebrar su enlace en el Castillo de la Atalaya, con la particularidad de ir ataviados los novios y quien los case a la usanza medieval.

Ciudad donde hasta el día 24 de este mes se celebrará Enotur, el festival del vino, en el que participan restaurantes, museos y otras entidades. Una ocasión para el disfrute gastronómico con el maridaje de los vinos de la D.O. Alicante, además de poderlo complementar con actividades culturales.

Presentación vinícola pero también del aceite de la comarca como buen compañero gastronómico.

Finalizó el acto con una cata de 4 vinos de la bodega villenense Las Virtudes que finalizó con el afamado Fondillón, de reconocido prestigio internacional.

Esteban Gonzalo Rogel

 

AUSENCIAS EN EL LISTADO DE LA OPEN HOUSE VALÈNCIA

Según el Alcalde de València, Joan Ribó, “la ciudad es rica en patrimonio arquitectónico y paisajístico, pero lamentablemente poco conocido y en consecuencia poco reconocido, principalmente desde fuera de las cruces de término, pero incluso, a menudo entre nosotros mismos”. Por ello, quedé sorprendido, y supongo que también otros conciudadanos, al ver que en el listado de los 50 edificios cuya visita recomiendan por su belleza, singularidad e historia, cuando se celebre por primera vez en València el Open House, entre los días 3 al 5 del próximo mes de mayo, hay notables ausencias.

No han incluido la Estación de Norte, monumento nacional, uno de los tres iconos del modernismo en València y según Condé Nast Traveler una de las estaciones más bonitas del mundo, junto a la plaza de toros que sí está en la lista; tampoco el Palacio de Dos Aguas, ni la atractiva calle de la Paz que afortunadamente se libró de la especulación urbanística, Santa Catalina, la Casa de los Dragones, y otros.

Quienes han realizado la lista no han tenido en cuenta distinguir entre arquitecturas que por su valor artístico o atrevimiento constructivo puedan fomentar la llegada de turistas, de aquellas donde su valía es principalmente histórico-sentimental definitorias de una época, caso del grupo de viviendas de renta limitada Antonio Rueda, y por ello, cuyo atractivo puede mayoritariamente circunscribirse entre el ámbito valenciano y el nacional.

En el listado que acompaño sólo hay 47 edificios anotados, dando la sensación que hay tres espacios para poder añadir algún olvido de bulto, que al parecer no han detectado ni los medios de comunicación que han publicado el listado ni entidades valencianas relacionadas con el turismo.

Creo que los escritores de turismo, para ser consecuentes con nuestros fines, además de difundir los atractivos y particularidades de nuestra Comunidad, deberíamos estar al tanto y expresar nuestra opinión cuando ocurran casos como el reseñado en este escrito o que afectan negativamente al turismo en entornos urbanos, como son en València: las viviendas ruinosas junto a la Lonja, que tras muchos años sin hacer nada quieren comenzar a restaurarlas, el discutido porvenir del edificio solitario en la calle Micalet, y el ficus más viejo de Valencia, peligrosamente constreñido por una pequeña estación de servicio de la que nadie informa si hay cláusulas draconianas que encarecerían grandemente su traslado a otro lugar.

Esteban Gonzalo Rogel

MAGNA EXPOSICIÓN PICTÓRICA EN EL MUSEO DE LA CIUDAD

Los primeros premios y la mayor parte de los accésits de las casi dos décadas (2000-2018) de los Premios Nacionales de Pintura, que fueron instituidos por la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de València con el mecenazgo del Ámbito Cultural de El Corte Inglés, estarán juntos hasta el 17 de

febrero del próximo año en una magna exposición en el Museo de la Ciudad, plaza del Arzobispo nº 3, del cap i casal.

Ha sido comisariada por Román de la Calle, catedrático de Estética y Teoría del Arte de la Universidad de Valencia, y Manuel Muñoz, presidente de la citada Academia, quienes manifestaron durante la inauguración, el pasado día 16, que es como un “retrato cambiante” por el dinamismo de la modernidad del arte en los pocos años transcurridos del siglo XXI. Por ello, el presidente de la Academia dijo que hay obras de figuración narrativa, expresionistas, retratos, geometrismo,….

Asimismo, De la Calle resaltó que el 21% de las pinturas son de autores valencianos, y de las 41 obras expuestas veinte han sido realizadas por mujeres.

Casi dos décadas en la que sucesivamente consiguieron los primeros premios: Francisco Díaz, Carmen Ibarra, Francisco Javier Soria, Gabriel Alonso, Pilar Lacruz, Ernesto Casero, Mariano Alonso, Vicent Ricós, David Pellicer, Cristina Gamón, Leonardo García, Silvia Lerín, Keke Vilabelda, Kepa Garraza, Carolina Valls, Ana Vernia, María González, Miguel Borrego y Juan Vicente Titos.

En la inauguración estuvieron: en representación municipal Antonio Herrero del área de museos, y Pau Pérez Rico, responsable de comunicación de El Corte Inglés.

La Academia de Bellas Artes de San Carlos fue fundada en 1768 y acogida en el Estudi General de la Universidad de Valencia, en 1848 pasó al desamortizado Convento del Carmen, y en 1942 a San Pío V, el actual Museo de Bellas Artes, donde custodian las obras premiadas y los accésits de las 19 ediciones de los premios nacionales.

Esteban Gonzalo Rogel

Martes a sábados de 9:30 a 14:00 horas y de 16:30 a 20 horas. Domingos y festivos sólo mañanas. Entrada gratuita.

SE CUMPLEN CIEN AÑOS DE LA CREACIÓN DE LOS DOS PRIMEROS PARQUES NACIONALES ESPAÑOLES: PICOS DE EUROPA Y ORDESA, MONTE PERDIDO.

El 22 de julio de 1918 una extensa zona de montañas de Picos de Europa, situada entre Cantabria, Asturias y León, recibía la consideración institucional de protección bajo la denominación de Parque Natural. El 16 de agosto del mismo año, El Valle de Ordesa, junto a los valles de Pineta y Añisclo, al igual que Picos de Europa, se beneficiaba de un marco legal que garantizaba su conservación bajo la figura jurídica de Parque Natural. Dos destacados sectores de la alta montaña española se convertían en un temprano referente social de la protección de la naturaleza, con el compromiso por la defensa de la integridad y la belleza de los paisajes, garantizando por ley el mantenimiento de su inmensa riqueza medioambiental, de sus valiosos ecosistemas, refugio de la fauna salvaje en vías de extinción e impidiendo, por ordenamiento estatal, que el atropello del desarrollismo industrial y las viciadas prácticas de explotación de los recursos naturales, los deteriora o destruyera. Los parques introducían y fomentaban una visión social de respeto de la naturaleza, la valoración de sus enseñanzas, con la obligación de mantener su pureza y sostenibilidad como un bien patrimonial, legado para las futuras generaciones. Con la primera ley de Parques Naturales, España fue uno de los países pioneros de Europa en la defensa del medio ambiente.

LOS PICOS DE EUROPA

Dice la tradición que el nombre le viene dado al macizo por ser sus montañas lo primero que divisaban los marinos cuando navegaban hacia las costas españolas y descubrían, todavía en la lejanía, las crestas de las cimas sobre el horizonte azul que anunciaban tierra firme. Salvajes montañas calizas surcadas de profundas canales y fracturadas por un complejo entramado de fallas que despejan cordales y cresterías, soberbios acantilados y talladas cumbres: un paraíso de la escalada, privilegio de los caminos verticales en el laberinto rocoso de las paredes, en el marco de sobrecogedores paisajes abiertos sobre el imponente caparazón calizo del sistema, de grises y blancas tonalidades destacadas sobre el verde de los prados.

El Naranjo de Bulnes, El “Picu”.- Por excelencia, la majestad de esta colosal montaña, la convierte en una de las más bellas de Europa. Solamente accesible mediante la escalada, su fascinante y elegante silueta es un símbolo e icono del alpinismo español. El 15 de agosto de 1904, Don Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa de Asturias y el montañés Gregorio Martínez, más conocido por el apodo de su pueblo natal, El Cainejo, coronaban la cumbre virgen del Naranjo, considerada hasta el momento como inaccesible. Con esta memorable y audaz escalada, de extrema dificultad para la época y donde tantos escaladores de élite internacional habían retrocedido, España se incorporaba con todos los honores al montañismo europeo, a la emotiva entrega personal de ascender a las cumbres veneradas, al alpinismo como titulación de una forma de vida y sentimiento de cara al hechizo de las montañas.

Don Pedro Pidal participó de manera decisiva en la creación de los dos parques que nos ocupan, así como en la elaboración del decreto de Parques Naturales, intervención avalada por su reconocido prestigio como ilustrado, humanista y diputado a Cortes por Asturias en varias legislaturas. Al evocar su figura, humana e intelectual, nada mejor que traer sus versos a estas reflexiones, reflejo de su apasionada mirada a sus amadas montañas: Debajo de estos húmedos helechos / Que reciben el agua de los Picos / Y arrimado a esa roca enmohecida / por los inviernos fríos / dejaré que mis huesos se deshagan / a través de los siglos.

Unido a la figura de Don Pedro y a su idealizada visión de los Picos de Europa, la audacia y vigor del Cainejo, hizo posible la mítica escalada. Dos hombres, profundamente diferenciados por sus orígenes sociales y estrechamente vinculados a sus montañas, protagonizaron con la fusión de sus valores personales, sentimientos, fuerza y voluntad, un emotivo episodio de la conquista de las cumbres.

ORDESA Y MONTE PERDIDO

El Valle de Ordesa es, sin duda, uno de los parajes más bellos de Europa. El profundo surco erosivo del valle y las cumbres que coronan su alta cabecera, con la segunda montaña por su altitud en la cadena pirenaica, el Monte Perdido (3.355 m.), conforman uno de los conjuntos montañosos más hermosos del Pirineo. Soberbios paisajes esculpidos por la potente masa glaciar que ha dejado su huella en espectaculares cañones, en los quebrados roquedales, en los largos murallones flanqueando escarpadas pendientes y en las redondeadas cimas señeras de las Tres Sorores, en un escenario sin fin de sorprendentes y cautivadores paisajes.

Macizo calcáreo en su totalidad, Monte Perdido es la cumbre más elevada de Europa dentro de esta característica litológica. Un potente armazón de roca, cuarteado y cincelado por las fuerzas de la naturaleza, se prodiga en múltiples paisajes de prodigiosa arquitectura. Los acusados desniveles de base, desde el pie en los valles a las elevadas cotas por encima del los 3000 metros de las cimas, dominio de las nieves perpetuas que singularizan y transforman la morfología del territorio, generan un rosario de excepcional biodiversidad en la alternancia escalonada de pisos vegetales e influencias climáticas, configurando un santuario botánico y forestal, el más importante del Pirineo, donde campa con libertad la vida salvaje de una variada fauna.

Andar entre el rumor de los arroyos, el fulgor de las cascadas, por bosques y prados o afrontar la dureza de las ascensiones y escaladas de alta montaña de esta geografía indómita, es una inolvidable experiencia de encuentro con la naturaleza, de vivir e intimar con sus mágicas manifestaciones y enseñanzas.

Rafael Cebrián Gimeno

CREBALÒS/QUEBRANTAHUESOS, VUELVE A LA TINENÇA

El 30 de mayo de 2018, La Consellería de Medi Ambient llevó a la Tinença de Benifassà dos polluelos de quebrantahuesos, cobijándolos en dos nidos previamente dispuestos y preparados para la alimentación artificial de las crías, en una primera fase de recuperación de esta mítica ave que se completará en otoño con la suelta de una pareja adulta, a fin de dotar el nuevo hábitat de la diversidad genética y cerrar el ciclo de reinserción. Aves aclimatadas en cautiverio en los Alpes que llegan a la Tinença siguiendo un programa europeo de recuperación de esta singular especie de la avifauna de las montañas.

Este proyecto de la Consellería culmina tras dos años de trabajo y gestiones dirigidas a llevar el quebrantahuesos a estas montañas: no es la introducción de una especie exótica, si no la recuperación de un valioso representante de la fauna autóctona. El quebrantahuesos tiene su propia denominación en valenciano, quebralòs, y topónimos vivos, como el del Tossal del Quebralòs en la Tinença, testimonios de que su presencia era habitual en la abrupta orografía comarcal, donde vivió hasta su extinción en la segunda mitad del siglo XIX. En el habla coloquial de las gentes de la Tinença, quebralòs se aplica a personas con determinados rasgos de carácter, adjetivación viva cuyo origen semántico se ha desvanecido de la memoria colectiva. Muchos enclaves de la montaña media española albergaron de forma natural al quebrantahuesos, quedando refugiado en el Pirineo Aragonés donde se ha mantenido hasta nuestros días, realidad que rompe con la generalizada creencia de que su hábitat natural pertenecía exclusivamente al escarpado marco orográfico de la alta montaña. Picos de Europa, Pirineos, y los Alpes, si que son en la actualidad la reserva de esta mítica ave y enclaves de proyección para su recuperación y integración con la fauna europea

El quebrantahuesos/crebalòs.- El nombre le viene dado por remontar a grandes alturas huesos que deja caer sobre los roquedales para que, una vez fragmentados, los pueda ingerir, ya que se alimenta casi exclusivamente de esta manera. Ave de gran envergadura, forma parte de la familia de los buitres como el último eslabón de las aves carroñeras, por su dependencia en su nutrición de los huesos que ingiere, cuando éstos quedan limpios de sus partes blandas. Esta singularidad alimenticia ha dejado la especia al borde de su total extinción, proceso sobrevenido paralelo a la despoblación de fauna salvaje en la Europa montañosa. Pero en la Tinença, en la actualidad su supervivencia está asegurada, dado el elevado número existente de animales en estado libre, de los cuales depende su alimentación.

El quebralòs volverá a surcar la pureza del cielo en la Tinença, su elegante vuelo en círculos ganando altura sobre el roquedo en las quebradas y los desfiladeros, será un bello espectáculo más de la fascinación de naturaleza indómita. Restituirlo a la solemne quietud de los montes y a la integridad de los paisajes, cumple un deseable compromiso de crear futuro, intentando recuperar en sus orígenes naturales los grandes espacios, más allá de su conservación como objetivo. Un componente enriquecedor que aporta recursos a una hermosa comarca, valorando la plenitud de sus paisajes y una iniciativa que ha sido bien acogida por las poblaciones que, en el pasado abril, dio plenamente su respaldo al plan, en el acto de su presentación por la Consellería de Medio Ambiente en Rosell (El Baix Maestrat).

Rafael Cebrián Gimeno

EL RINCÓN DE ADEMUZ

En el año 1210, una expedición militar comandada por Pedro II de Aragón, auxiliada por los caballeros del Temple, se adentraba en tierras musulmanas y conquistaba, tras un largo asedio, los castillos de Ademuz y Castielfabib, fortificaciones que defendían las poblaciones y el territorio que, a grandes rasgos, configuran la actual comarca. Esta temprana conquista en las tierras que posteriormente pertenecerían el Reino de Valencia, se anticipaba a la toma de Ares y Morella en 1232, operaciones militares que preludiaron la invasión militar de la Corona de Aragón de la Valencia musulmana. Con la posesión de estos estratégicos castillos por parte de las armas aragonesas, se perfilaba en su impredecible destino, la creación y la suerte del Rincón de Ademuz.

Años más tarde, tan importantes fortalezas volvieron al dominio musulmán, hasta que Jaime I, primogénito del rey Pedro, tomaba definitivamente estos apartados baluartes. Una vez afianzado su dominio sobre el amplio y extremo territorio, el monarca le concedió una nueva dimensión político-administrativa como Villas de Realengo, patrimonio real bajo la Jurisdicción del Reino de Valencia, con representación en las Cortes. Jaime I valoraba la estrategia de estas lejanas y accidentadas tierras de frontera al reservarlas para sí, como enclave fortificado entre los reinos de Castilla y Aragón, y sus disputadas fronteras por aquel entonces todavía por definir. Entregó la plaza lindante de Arcos de las Salinas a Teruel, dejando el enclave en el recién creado Reino de Valencia, pero como una isla territorial separada de su geografía natural: Había nacido a la historia el Rincón de Ademuz, nombre y delimitación de un espacio humanizado que llegan hasta nuestros días, inalterable al paso de los siglos.

Los castillos de Castielfabib y Ademuz custodiaban tierra adentro entre reinos la ruta histórica de Valencia a Aragón, ruta que seguía el curso del Turia desde la capital, camino y vía fluvial abiertos en la dureza del medio físico y de vital importancia para la comunicación con Daroca y Zaragoza. Razones estratégicas igualmente válidas para los cristianos y que, supuestamente, influyeron en la voluntad de Jaime I en incorporar al reino esta atípica región, consciente de que su poder defensivo y disuasorio en tan distantes territorios, era de suma importancia entre reinos limítrofes, potenciales enemigos.

Posteriormente hubo intentos de la adscripción por uno y otro de los estados vecinos, intentos de asimilación argumentados en ambas partes por la legitimidad que les confería la coherencia de identidad y proximidad geográfica, a pesar de que los históricos tratados suscritos por Castilla y Aragón previos a la conquista de las taifas mediterráneas, adjudicaban estos lugares a Valencia. Fue en dos ocasiones anexionada a Teruel, pero siempre, retornando a sus orígenes, triunfó en el Rincón su firme voluntad de permanencia a Valencia. Durante la ocupación napoleónica, la organización de las tierras valencianas en departamentos -prefecturas según el modelo francés-, anexaba el Rincón a la Prefectura del Alto Guadalaviar en Teruel, efímera división político-territorial de inmediato revocada tras la derrota militar francesa y la restauración borbónica al regreso a España de Fernando VII, retirando la fragmentación de los departamentos y restituyendo nuevamente el Rincón a Valencia. En 1851, la nueva restructuración provincial de España, además de incorporar el Altiplano de Requena-Utiel a Valencia, sancionaba la condición del enclave en sus seculares características territoriales y políticas.

Los habitantes del Rincón, pese a estos interesados vaivenes de estados disputándose su posesión, la distancia al Cap i Casal y el obstáculo físico del relieve de montañas y desfiladero del río que de forma tan notoria han dificultado su relación con la capital, han sostenido la fidelidad a sus orígenes fundacionales, reivindicando su valencianía que la historia les había otorgado expresado por el sentimiento popular y mantenido por la cultura oral: no somos aragoneses/ ni tampoco castellanos;/ estamos entre mojones,/ pero somos valencianos

Una comarca lejana de difícil geografía. – El Rincón de Ademuz es nuestra más extrema comarca y la más alejada del Mediterráneo. Abrazada por Castilla y Aragón, vecinos que se disputaron como propia su pertenencia, es, con propiedad, una isla territorial secularmente aislada por la dureza del medio físico, inscrita su demarcación fuera de la geografía natural de Valencia. Por las características del relieve, el Rincón está bien configurado como comarca, vertebrada por la fosa tectónica que desde Teruel recorre el Turia de norte a sur, eje fluvial enmarcado por las montañas, las estribaciones de los Montes Universales en la sierra del Salterón (1.444 metros) al Oeste y la sierra de Javalambre al Este (1.839 metros), barreras de los montes enlazados que flanquean el valle y que precisan las fronteras histórico-administrativas que la historia ha consagrado como el Rincón de Ademuz: la Geografía e Historia asociadas en el devenir de un pueblo.

El Turia, aquí popularmente conocido como el Río Blanco, directa traducción del topónimo árabe Guadalaviar, penetra en la comarca y se abre en un valle que en su sector meridional, al salir de la comarca, se estrecha y se ciñe a un profundo desfiladero en la franja territorial compartida en el encuentro de Cuenca y Teruel, que a modo de tierra de nadie, deja al Rincón fuera del límite provincial de Valencia. Encajado el Turia aguas abajo, sin vegas, sin tierras ribereñas de fácil agricultura en el laberinto de una dura orografía, no han sido fáciles las comunicaciones con el Antiguo Reino y su capital. Siguiendo el río desde Valencia, por plataformas y terrazas elevadas donde se han situado las poblaciones por encima de un cauce de congostos sin orillas, trascurre el histórico camino de Aragón, desde Lliria por Chelva, que fue de vital importancia para los musulmanes. Otra ruta era por el Valle del Palancia, Sagunto hasta Teruel y, desde allí, acceder a la comarca. En la actualidad, la cómoda carretera por Requena-Utiel, mejorada y felizmente resuelta con tramos de nueva realización, ha terminado con el secular aislamiento, venciendo la “lejanía” a Valencia: El Rincón, por fin, “existe”.

Como consecuencia del alineamiento del valle NO-SE, los ríos y barrancos que desaguan en el Turia lo hacen perpendicular a su cauce, escavando profundos valles, con dos corrientes principales, los ríos Bohilgues o Vallanca y Ebrón, dos importantes caudales que proporcionan la riqueza agrícola del regadío en sus cortas cuencas, fértiles vallecillos, amables paisajes que alegran con sus cristalinas aguas el recogido encanto de verdor entre adustas y secas montañas. El Guadalaviar de los árabes, nuestro Turia, prodigio de risueñas huertas y naranjos de la vega valenciana, es deudor en gran manera del regalo de la pureza de estas lejanas aguas. El Turia lo es todo en el Rincón, dibujando con su cadencioso fluir coloristas y vitales paisajes humanos, acogiendo en sus riberas pintorescas poblaciones unidas a la riqueza natural de los fondos fluviales, el regadío y la fertilidad de sus tierras, vegas donde florecen los frutales. Pese a todo, se trata de una parte del aprovechamiento del bajo porcentaje de tierras de cultivo agrícola, donde predomina el secano.

Clima extremo y variada vegetación.- El Rincón de Ademuz es la comarca más alejada del Mediterráneo, privada de la húmeda y cálida brisa marina por la cerrada sierra de Javalambre. Distante del atempero del mar, el clima, de características plenamente continentales, acentúa sus temperaturas extremas con rigurosos inviernos en marcado contraste con los secos y calurosos veranos. Las lluvias no son abundantes, no sobrepasan una media comunitaria. Este adverso comportamiento climático determina una valiosa respuesta de adaptación vegetal, diversificada por el abrupto relieve, los acusados desniveles internos y la consiguiente gradación de temperatura, orientación de vertientes, exposición solar y humedad, que en suma conforman un verdadero santuario botánico. Distintos pisos y ecosistemas distribuidos desde el fondo recogido de los valles, la vegetación de ribera, los cultivos y las áreas antropizadas, hasta las venteadas y frías cimas del desolado Javalambre: las condiciones medioambientales por excelencia de la montaña mediterránea continental que se muestra aquí con toda su severa belleza. La expresión de la naturaleza vegetal siempre es más expresiva y admirable ante un medio desfavorable, condicionada en las alturas por la severidad climática, responde adaptándose tenazmente con la selección de especies resistentes y endemismos, configurando paisajes botánicos de gran belleza.

En los venteados altozanos se tiende el tapiz de manchones, rodales que los botánicos describen con la metáfora de la “piel de pantera”, rala vegetación rastrera, donde se cobijan admirables endemismos. Y, en cuanto al arbolado, el bosque mediterráneo muestra en la pureza del paisaje sus más representativos distintivos, encinas, pinos silvestres y la poderosa sabina, uno de los árboles más duros de la foresta, de difícil y lento crecimiento, resistente a las bajas temperaturas invernales y extremas de los secos veranos, desarrollándose en medios de escasas lluvias. La sabina, testimonio de la extinguida foresta siberiana, es en la actualidad un árbol protegido: Javalambre conserva ejemplares milenarios, con un paraje excepcional en las laderas del Alto de las Barracas que agrupa exóticas sabinas blancas. Abiertos y espléndidos paisajes enriquecedores de la variedad de nuestras tierras.

Montañas que miran sobre un territorio de escasa presencia humana, una invitación a recorrer y contemplar los grandes espacios, horizontes alejados de la suavidad marítima para introducirnos plenamente en la pureza de la montaña mediterránea continental, la otra Valencia del frío, del hielo y los vientos cortantes en el cristal de los inviernos. La nieve no es aquí un visitante ocasional, ni su serena blancura es la imagen lejana de otras montañas. En las laderas del anchuroso Javalambre que dan vertiente al Valle, se eleva el Alto de las Barracas, una montaña compartida con Teruel y que, con sus 1839 metros de altitud es el techo indiscutible de la orografía comunitaria. Más conocida como el Calderón, un error geográfico generalizado que con frecuencia ha suplantado al topónimo real, no tiene la fuerza en su relieve del imponente Penyagolosa, cumbre a la que sobrepasa 24 metros tan sólo, destacada en el paisaje con la soberbia de su abrupta silueta, símbolo por excelencia de la orografía de un país.

El Rincón y la pureza de sus paisajes. – El relieve originado por la Geología, las peculiaridades y comportamiento del clima, artífice del manto que reviste su quebrada superficie, y el hombre, ocupando las tierras y en su histórica acción sobre el medio en la utilización de los recursos naturales, nos da el marco que define en sus perspectivas un territorio, donde no es válido hablar de un paisaje representativo, sino de una afortunada conjunción de paisajes. Arcillas rojizas, blancas calizas, conglomerados y areniscas, dotan de formas y colorido la arquitectura de piedra en los montes. El surco de los valles, esculpidos por las aguas, verdor entre los pardos altozanos, dan cálidas cadencias a una comarca singular.

La proximidad de las gentes del Rincón y parentesco con los pueblos limítrofes, ha influido en su marginada cultura más que la difusa relación con el lejano Cap i Casal que, forjando su personalidad y su propia singularidad, no obstante unida a Valencia y a una valencianía nada fácil de mantener. La variedad de contrastes y las gentes que lo pueblan, unidas al mundo que les rodea y a las tradiciones en la pluralidad de sus paisajes, enriquecen a nuestra Comunidad: conocer el Rincón, es, siempre, una bella experiencia fuente de reflexión sobre nuestros orígenes, pasado y un ejercicio para amarlo y admirarlo.

Texto y fotos: Rafael Cebrián