XIV Cicle de Concerts a la Casa de la Senyoría de Olocau (2013)

Olocau: puerta de la Calderona. Al norte de la ciudad de Valencia destaca sobre el horizonte la larga barrera de montañas de la sierra Calderona, perfiles y pardos tonos salpicados de verdor, alzados sobre la uniformidad horizontal de los campos y el mar. Entre los pliegues de su extremo meridional se cobija la pequeña población de Olocau, en una hoya entre rojizos murallones rocosos e identificada con un paisaje natural y humano que, por su relieve y colores, ya nada tiene que ver con el que se abre hacia Lliria y Valencia. A tan corta distancia de los llanos litorales agrícolas y de la trepidante concentración poblacional del Camp de Turia, Olocau descansa en el sosiego de su diminuto y humanizado valle, rodeado de abruptos roquedos y verdes pinares, en el silencio y recogimiento de un verdadero pueblo de montaña.

Olocau es una entrada natural a la sierra, un paso que por su naturaleza, históricamente utilizaban antaño los viajeros que, a pie o en caballería, cruzaban la barrera de los montes por los altos collados para ganar el Valle del Palencia, la ruta de Aragón. Camino por Marines y Gátova, siguiendo curso arriba el barranc de Carraixet, para llegar a Altura y Segorbe, viejo camino del pasado, en la actualidad carretera CV 25, en una superposición más de las vías de comunicación sobre rutas precedentes. Olocau está a tan sólo 30 kilómetros de Valencia. El topónimo es de etimología árabe: al/uqab; aparece citado en el Llibre del Repartiment (años 1237) y de él dijo el escritor e historiador Escolano (1560-1619) que,…”los moros en su lengua llamaron Olcaf”…

XIV Cicle de Concerts a la Casa de la Senyoría

En el año 1999 dio comienzo el ciclo de conciertos de verano, organizados por l´Ajuntament d´Olocau y la agrupación local, Amics del Castell (La Senyoría), con el objetivo de promover el uso cultural de La Casa de la Senyoría. Todos los sábados del mes de julio, a las 23 horas, se celebran las audiciones, al aire libre y en la terraza, patio de la Senyoría, en el mismo lugar donde antaño músicos locales lo utilizaban para ensayar. Una fotografía que acompaña al programa del presente año, realizada en el año 1930, es un documento de la tradición musical del pueblo, con un grupo de músicos con diversos instrumentos. Un largo y positivo periodo para una propuesta local, nada fácil de mantener con la calidad y alto nivel en que se ha desarrollado y que, sin interrupción, ha llegado en el presente año a su XIV edición. La asistencia es gratuita y los programas están integrados por composiciones de música clásica, y sus intérpretes son grupos de cámara, tríos y cuartetos. Quedan para su celebración los conciertos del 20 sábado: Cuarteto de trompas “Consolat de Mar”, y el 27 sábado: Master Chamber Wind Ensemble.

La Casa de la Senyoría.- Nombre con el que se conoce popularmente la casa solariega de los Condes de Olocau, caserón y construcciones del siglo XVIII, levantadas sobre los restos del palacio castillo de los Vilaragut, linaje catalán y primer barón de de Olocau. Formando parte del conjunto, están los restos de una robusta torre musulmana del siglo XIII, refugio de la alquería islámica de Pardina. Los edificios fueron adquiridos por el ayuntamiento en el año 1999 y el caserón, en parte restaurado, con obras de consolidación de las estructuras y condicionado como Centro de Turismo, alberga un museo etnográfico, dotado con útiles y herramientas de las sociedades tradicionales; conserva bodega, lagar y almazaras…. En las salas del piso superior de la casona, hay instalado un museo sobre el mundo ibero, estancia para proyecciones y conferencias y aulas donde se imparten talleres didácticos para niños. Una respuesta del compromiso cultural de Olocau con su pasado y con el proyecto de fomento cultural de la Senyoría, del Castell, proyecto todavía en vías de mejora y ampliación, a falta de los necesarios recursos económicos. En el exterior de la Casa, el patio, una amplia terraza abierta hacia el pueblo, es el espacio para los conciertos al aire libre.

El poblado del “Puntal dels Llops”.- Apenas abandonados los llanos y cuando la carretera provinente de Llíria accede a la hoya donde se emplaza Olocau, en un altozano de privilegiada posición y a 427 metros de altitud se encuentra el importante poblado fortificado ibérico, superpuesto a un sustrato del Bronce, el Puntal dels Llops. Varias campañas de excavación del Servicio de Investigación Prehistórica, ha revelado la trama urbana, el recinto murado y las plantas de viviendas a lo largo de una calle central, además de importantes hallazgos, útiles de la cultura material del asentamiento. Formaba parte del cinturón defensivo de la antigua Edeta de los Iberos, a la vista en Tossal de Sant Miquel de Llíria, a 10 kilómetros en línea recta. El Puntal dels Llops se interpreta como control de la sierra, vigilante de esta puerta y pasillo al interior de las montañas y que defendía por este sector la riqueza, autoridad y poder jerárquico de la mítica capital de la Edetania. El Puntal dels llops es uno de los yacimientos mejor conservados del Ibérico Valenciano, razones que hacen recomendable su visita.

El castillo del Real.- Esta fortaleza aparece con otras dominaciones, Olcaf, Olocau o de Olocaf, también Ral o Rel, supuestamente corrupción de Real. Entre los términos de Olocau y Marines Vell, corona la cima de un abrupto cerro cónico, rocoso y aislado de otros montes, alzado con escarpadas paredes, directamente sobre el camino, uno de los principales que atravesaban la sierra, hoy carretera, hacia el collado del Águila, el paso natural de las montañas desde la vega valenciana, por Olocau al Valle del Palencia. A esta función de control de las comunicaciones entre comarcas, se une la estrategia defensiva de una línea fortificada en la sierra, articulada por caminos y fortalezas defendiendo la riqueza agrícola y la salida al mar de los llanos del Valle del Turia. Fue uno de los castillos tomados por el Cid,”…castrum que dicitur Olokabet” y, por su resistencia militar, uno de los últimos castillos rendidos a Jaime I.

Olocau, patrimonio y cultura. – Podemos citar, además de los ya comentados testimonios arquitectónicos, l´Arquet, resto romano de un acueducto y la Cova del Cavall, abierta en forma de sima en la parte superior de las paredes de arenisca, retablo rocoso que, a espaldas de la población, singulariza el paisaje de Olocau con su encendida coloración rojiza. La existencia de un caballo de piedra, posiblemente de origen ibero, dio lugar, durante las centurias de permanencia de los musulmanes en estas tierras, a un pequeño santuario de devoción popular, donde gentes humildes acudían con dádivas, vasijas con tributos, que ha acumulado en el interior de la cavidad grandes cantidades de cerámica, principalmente morisca. El municipio tiene historia que refleja su patrimonio, inscrito en un paisaje cercado de montañas que ha condicionado su economía y forma de vida hasta hace unas cuantas décadas y que desde el año 2002, está integrado en Parque Natural de la Serra Calderona. Un secular legado cuidado por sus vecinos, conscientes de su valor y que, bien administrado por su corporación, lo promociona y condiciona para su disfrute ciudadano, con visitas guiadas y rutas senderistas señalizadas. Otras actividades culturales conforman la propuesta de actividades: deportes, cursos sobre distintas disciplinas y materias; teatro, conferencias… Sobradas razones, con sus paisajes, para una grata escapada a Olocau.

Rafael Cebrián Gimeno