Marrakech, la capital turística de Marruecos

 

Marruecos se está convirtiendo en uno de los destinos turísticos más importantes de África. Sus grandes atractivos son la amplia variedad geográfica, la singularidad de su patrimonio histórico, artístico y etnográfico, la estabilidad institucional y la seguridad ciudadana. La oferta hotelera de nueva construcción es de calidad y está basada en criterios de respeto al entorno paisajístico y medioambiental.

Hemos tenido la posibilidad de conocer personalmente algunas de las múltiples alternativas de nuevas rutas turísticas que parten de Marrakech, la histórica ciudad de imprescindible visita. Palacios, mezquitas y fortalezas. Palmerales inmensos en los grandes oasis que surgen en medio de áridas montañas. Dunas de los desiertos e impresionantes gargantas por donde discurren ríos de cristalinas aguas. Kasbahs que nos muestran cómo vivían antaño los pachás con sus harenes. Extensas playas de finas arenas recayentes al Atlántico y al Mediterráneo y situadas a menos de dos horas en autobús de Marrakech, la indiscutible capital turística de Marruecos, que recibe anualmente más del cuarenta por ciento de sus visitantes extranjeros. El increíble encanto de la singular e irrepetible plaza de la Jemma El Fna es digno de destacarse, al ser el espacio público con más colorido y animación cotidiana que he podido conocer jamás. Junto a la espectacular plaza, el gran zoco de la Medina, la mezquita y la Koutoubia, la bellísima torre, hermana de la Giralda sevillana, que es el símbolo arquitectónico de la Marrakech medieval, la ciudad amurallada cuyas siluetas de palacios, pórticos, jardines y minaretes, no ha sido alterado por construcciones nuevas que impidan disfrutar de la panorámica de esta urbe, auténtico patrimonio de la humanidad.

El Congreso Internacional de Periodistas y Escritores de Turismo nos permitió viajar a través de la gran cordillera del Atlas hasta Ouarzazate, la población que nos abre las puertas de los oasis y del desierto, y en donde se rodaron numerosas películas, como “Lawrence de Arabia”, “Ben Hur” o “Gladiator”. Se pueden visitar los estudios cinematográficos que conservan los decorados de las superproducciones, pero especialmente nos impresionaron los cascos antiguos presididos por las fortalezas y los inmensos escenarios naturales (colinas , dunas y palmerales) cuyo aspecto no ha se ha visto modificado por el hombre, permaneciendo igual que hace siglos.

Los nuevos hoteles marroquís son de muy buena calidad y disponen de magníficas instalaciones. Falta mejorar algunas facetas de la atención al visitante (en los hoteles, pero también en las aduanas y en los aviones de la compañía oficial “Royal Air Maroc”). Pero el gobierno marroquí es consciente de algunos de estos defectos y ha suscrito un convenio con España, en virtud del cual nuestro país le prestará colaboración técnica en materia de formación. Precisamente el congreso de periodistas al que asistimos coincidió casualmente con la visita a Marrakech del presidente Rajoy, acompañado de varios ministros. Los empresarios hoteleros españoles han comenzado a invertir en Marruecos. Además de cadenas importantes como Barceló o Riu, otros empresarios más pequeños han abierto establecimientos muy recomendables, como la “Xaluca”, entre el Atlas, el desierto y los oasis.

Para concluir, una referencia a la gastronomía tradicional marroquí, basada en las diversas variedades de cuscús y de tajín y en una riquísima repostería, completada por los exquisitos dátiles y en donde nunca falta el té-menta, detalle permanente de la hospitalidad marroquí. Para los aficionados a las compras, con el inevitable regateo, mucho para elegir, desde los auténticos fósiles de las montañas del Atlas, el aceite de Argán o las diferentes variedades de dátiles, hasta las múltiples muestras de la artesanía popular basada en el cuero, la cerámica, los tejidos, la joyería y la bisutería. Marrakech, la encantadora joya turística de Marruecos nos ofrece sus increíbles contrastes a menos de dos horas de avión desde Valencia…

JUAN ANTONIO CALABUIG (fotos de Vicent Soriano Ginés)